EE. UU. retira a Maduro como supuesto líder del Cártel de los Soles.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una versión revisada de la imputación contra el presidente venezolano Nicolás Maduro, eliminando gran parte de las menciones que lo vinculaban directamente como líder del denominado Cartel de los Soles y redefiniendo la organización como un “sistema de clientelismo” dentro de las estructuras estatales.
La acusación original, presentada en 2020, señalaba que Maduro “ayudó a gestionar y en última instancia liderar” esta red mientras ascendía al poder, argumentos que el expresidente estadounidense Donald Trump utilizó para respaldar operaciones antidrogas en el Caribe. La nueva versión mantiene los cargos de narcotráfico, pero suaviza el lenguaje sobre la existencia del grupo como una organización criminal formal.
El documento actualizado indica que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción” donde élites venezolanas se benefician del narcotráfico y de la protección a sus socios ilegales. Estas ganancias fluyen hacia funcionarios corruptos que “operan en un sistema de clientelismo dirigido por quienes están en la cima, conocido como el Cartel de los Soles”. El término aparece solo en dos ocasiones, frente a las múltiples referencias de la imputación de 2020.
Aunque EE. UU. mantiene la acusación contra Maduro y su esposa Cilia Flores, quien también fue capturada en Caracas, la fiscalía ajustó la narrativa para enfatizar la corrupción sistémica en lugar de presentar al cartel como una estructura criminal organizada.
El Cartel de los Soles ha sido considerado por Estados Unidos como organización terrorista extranjera desde 2025, pero expertos y analistas cuestionan su existencia real como grupo de narcotráfico, señalando que las primeras denuncias sobre su actividad datan de 2004. Mientras tanto, Venezuela y Cuba han rechazado las acusaciones, calificándolas de invención de Washington.
Tras su traslado a Nueva York, Maduro y Flores comparecieron por primera vez ante la Justicia estadounidense. Ambos se declararon no culpables de los cargos, y el mandatario venezolano afirmó ser “un prisionero de guerra”.
