SUSCRIBETE

La suspensión de los estudios y diseños vuelve a poner en duda la doble calzada de la vía al Llano.

En pausa el proyecto de la doble calzada Bogotá–Villavicencio.

El ambicioso proyecto de la doble calzada de la vía Bogotá-Villavicencio, uno de los corredores más importantes y estratégicos, no solo de la orinoquía sino de todo un país, atraviesa un nuevo periodo de incertidumbre. A poco más de un año de haber iniciado formalmente su estructuración, el proceso de estudios y diseños permanece suspendido y sin una hoja de ruta clara para su reactivación en el mediano plazo.

Según un informe publicado por un medio de comunicación digital Valoranalitik de alcance nacional, documentos de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) revelan que el contrato de consultoría adjudicado en septiembre de 2023 al Consorcio Corredor BT-05 —integrado por C&M Consultores y ESI Consulting— fue nuevamente suspendido, esta vez hasta el próximo 23 de febrero. La medida quedó formalizada el 22 de enero mediante un acta publicada en el Secop II, en la que se señala que las circunstancias que dieron origen a la suspensión inicial se mantienen, son ajenas a la voluntad de las partes y no generarán reclamaciones.

El contrato tiene como objetivo estructurar técnica, financiera, jurídica y ambientalmente el proyecto que permitiría construir la doble calzada faltante entre los sectores de El Tablón y Boquerón, uno de los tramos más críticos del corredor vial. Allí se concentran cierres frecuentes, problemas de capacidad y riesgos geotécnicos que afectan de manera recurrente la movilidad y la seguridad de los usuarios.

Aunque el consultor reconoce avances en la maduración del modelo financiero, la evaluación socioeconómica, la estructuración de riesgos y la actualización de documentos contractuales, el cierre de la Fase III —clave para destrabar el proyecto— depende hoy de los tiempos de revisión y aprobación de varias entidades del orden nacional. Entre ellas se encuentran el Ministerio de Transporte, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público y el Departamento Nacional de Planeación (DNP).

A esto se suma la disponibilidad de recursos públicos. Según lo expuesto por el Consorcio Corredor BT-05, el proyecto está planteado para financiarse en su totalidad con vigencias futuras, sin incrementos en las tarifas de peaje, lo que implicaría un compromiso directo del Presupuesto General de la Nación durante varias décadas. En un contexto de estrechez fiscal y múltiples iniciativas estratégicas en competencia por recursos, este esquema genera dudas sobre la viabilidad del proyecto en el corto plazo.

Otro elemento que complica el panorama es el proceso que adelanta actualmente la ANI para estructurar la concesión vial Estanquillo–Popayán, una iniciativa que demandaría inversiones superiores a los $7 billones. La coincidencia de ambos proyectos hace poco probable que dos megaproyectos de este calibre avancen simultáneamente hacia su fase de aprobación.

Según indicó el medio digital, que se comunicó directamente con el consultor, este señaló que es necesario que las entidades públicas evalúen el momento oportuno para iniciar las aprobaciones del proyecto Bogotá–Villavicencio, teniendo en cuenta el escenario fiscal actual y la priorización de inversiones a nivel nacional.

Por su parte, en ejercicio de la rigurosidad periodística, el medio digital afirmó haber realizado varios intentos de comunicación con la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) para conocer el estado actual del proyecto y sus perspectivas, sin embargo, hasta el momento la entidad no ha emitido una posición oficial.

Mientras tanto, el futuro de la doble calzada, en veremos.