Hoy se cumplen 3 años de la visita del Papa Francisco a Villavicencio y es poco lo que se recuerda de su mensaje.

 

A las 9:00 a.m. del 8 de septiembre de 2017, Jorge Mario Bergoglio, conocido a nivel mundial como el Papa Francisco I, y una de las personas más influyentes de los últimos años, llegaba al aeropuerto militar de Apiay, en Villavicencio, para comenzar una gira histórica.

Una misa campal, a la que asistieron más de medio millón de personas, un encuentro de oración por la reconciliación nacional, un breve descanso en el Parque las Malocas, la siembra de un árbol (que meses atrás sufrió un atentado), hicieron parte en su momento de la agenda del sumo pontífice.

Aunque la Iglesia ha difundido hoy un video conmemorativo sobre este acontecimiento, tres años después, esta visita histórica para la capital del Meta, queda cada vez más relegada a los libros de historia, tanto en lo que dejó para la ciudad, como el mensaje de esperanza y reconciliación que dejó.

“Basta una persona buena para que haya esperanza, no lo olviden”, fue una de las frases más poderosas esbozadas en su momento por el clérigo y que hoy poco o nada se recuerda.

El museo del Papa, localizado en el Parque Malocas, y que en su momento se pensaba convertir en motor de turismo religioso, tuvo que cerrar por circunstancias asociadas a la pandemia, y la reapertura tardaría más de un mes.

En el parque Fundadores se instaló un monumento y un corredor ecológico en torno al árbol sembrado por el máximo jerarca de la iglesia católica, entorno natural que el año pasado fue víctima de un grave atentado ambiental. Este escenario también tuvo que cerrar por bioseguridad.

“Quisiera que rezáramos juntos y nos perdonemos, yo también tengo que pedir perdón, y así todos juntos podamos mirar y caminar hacia adelante con fe y esperanza”, fue otra de las frases del Papa dentro de su visita a la capital metense.

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